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La leyenda del Gerente "operativo"

Hay una leyenda en el mundo empresarial. Una leyenda acerca de un ser que no debería existir, pero que muchos han visto. Se dice que si un gerente se descuida se convertirá en este ser, y aunque pocos se podrán dar cuenta de ello, le hará mucho daño a su empresa, aún sin querer.

Puede que tú mismo ya te hayas transformado.

En un desafortunado "Gerente Operativo".

El gerente operativo es una persona que tiene la capacidad de ser ejecutiva, está en un puesto ejecutivo, se le paga un salario ejecutivo, pero se encuentra haciendo un trabajo operativo. A menudo el gerente operativo pasa desapercibido entre la multitud, pero si realmente miras bien, podrás ver bajo él grupos de subordinados esperando en fila a que el gerente les conteste un correo, les apruebe un proyecto, o les resuelva un problema.


¿Qué es un ejecutivo?

Un ejecutivo es una persona que debe supervisar el trabajo de sus subordinados hasta que el mismo se haya terminado. Un ejecutivo debe garantizar que se entregue su producto final valioso, el resultado de su equipo. Pero en ninguna parte de esta definición dice que el ejecutivo deba hacer el trabajo de sus subordinados, porque ellos "no saben", o porque "hubo un problema".

En algunos casos los ejecutivos, cuando se enfrentan con algún grado de incompetencia por parte de sus subordinados, prefieren inmiscuirse en los procesos operativos y hacer las cosas ellos mismos. Sin embargo, esto es un arma de doble filo. Cuando hay un problema grave que necesita ser resuelto en el momento, es la responsabilidad del jefe arreglarlo con sus manos. Pero una vez el problema esté resuelto, el ejecutivo debe asegurarse de que el problema no se presente a través de políticas y supervisión, no continuar haciendo el trabajo de sus subordinados.

Un ejecutivo es una persona que debe saber no sólo supervisar el trabajo sino exigir resultados de su equipo. Una persona que no sepa hacer ambas esta sentenciado a fracasar como ejecutivo. Una empresa al darse cuenta que está pagando a una persona que no entrega resultados no tardará en dejarlo ir. Un ejecutivo debe estar capacitado para afrontar un cargo de mando. Y prohibir la delegación hacia arriba es esencial para ello.


Consecuencias de un Gerente "operativo"

La productividad y moral del subordinado reemplazado es la primera en recibir un golpe. Este, al ver al ejecutivo desempeñando labores que no son de su competencia, afloja en sus responsabilidades alegando cosas como “a él le pagan más” “es su trabajo” “yo hago lo que puedo”. Poco a poco, el subordinado tendrá la tendencia de delegar más y más trabajo a su jefe, y si esto se repite con todas las personas que el ejecutivo tiene a cargo, y él acepta el trabajo que se le vuelca encima, se sobrecargará, no dará abasto, y actuará como un cuello de botella crítico en su área. Además, eliminará por completo el valor de su equipo, ya que todo lo estará haciendo él.

Además, cuando un ejecutivo empieza a hacer labores operativas, está usando su valioso tiempo para trabajo que debería hacer otra gente y descuida por lo que realmente se le paga, la supervisión y planificación de las labores de su equipo, área o división.

A menudo esto sucede cuando un gerente no sabe cómo gerenciar. Ten en cuenta que la experiencia no siempre es igual a conocimiento. Hay personas que llevan más de 20 años en una empresa gerenciando, y no tienen idea de qué están haciendo. El problema del gerente operativo sucede muy a menudo cuando la experiencia se valora por encima de la productividad y conocimiento que la persona adquirió a partir de esa experiencia. Aunque realmente, la solución es muy sencilla:


La solución al problema

El problema del gerente operativo radica en que el gerente no entiende que su trabajo es hacer que los demás hagan su trabajo, que lo hagan bien, a tiempo, con la calidad y en la cantidad esperada, etc...

Un gerente solo debe tomar las funciones de un cargo inferior en emergencias, y rápidamente volverlos a delegar al subordinado correspondiente, o si este es incompetente, reemplazarlo por alguien que sí sea capaz de entregar el producto esperado.

Se debe prohibir categóricamente la “delegación hacia arriba” fuera de emergencias. Un subordinado nunca debe delegar a un jefe un trabajo que es de él. Y si lo hace más de un par de veces, significa que no tiene la capacidad para desempeñar las funciones de su cargo.

Hacer esto aliviará un cuello de botella muy común en muchas empresas, y pondrá a todos a marchar organizadamente hacia un mismo propósito.

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