Familia Niños px

Si tan solo mi familia fuera mejor…

Si tan solo mi marido dejara de beber los fines de semana…

Si tan solo mis hijos ayudaran más en la casa…

Y si tan solo mis padres me dejaran de molestar a cada rato…

¿Te suena familiar alguna de estas frases? Porque la mayoría de personas ha pensado en al menos una versión de alguna de estas tres pequeñas quejas que tenemos constantemente acerca de las personas más cercanas a nosotros.

Estas personas siempre tienen algún defecto que es lo único que, si pudieran reparar, sería maravilloso… Aunque bueno, también podrían ser más amables con nosotros. Y aún mejor si dejaran de dejar la loza sucia en el lavaplatos. Y si dejaran de vestirse tan mal en la casa, y dejaran de vestirse tan bien cuando salen…

Si haces este proceso mental en tu cabeza, verás que funciona de manera similar. No hay límite a los defectos que puedes encontrarle a alguien. Las personas somos por definición imperfectas. Y aunque puede que ahora pienses que realmente solo tienen una cosa concreta que te tiene arrancándote el pelo, la verdad es que, aunque arreglaran esa cosa, aparecería algún otro defecto que tomaría su lugar muy rápido… A menos que hagas un cambio en ti mismo.

Verás, las personas no son máquinas. Sus funciones no son limitadas, y no se pueden perfeccionar. Su complejidad es tan infinita, y nuestras demandas tan irracionales que literalmente no hay persona capaz de cumplirlas. No existe un hijo, un padre o una pareja perfecta. Sencillamente no la hay.

Lo único que puedes hacer es decidir comenzar a querer a tus seres queridos por lo que son: Constantes obras en progreso, humanos que por momentos serán irritantes, malagradecidos, demasiado callados, demasiado desjuiciados, y demás. Y a fin de cuentas recuerda: Tu seguramente tengas tantos defectos como ellos.

Ahora, ciertamente hay un espacio para hablar de las malas decisiones al escoger pareja, o tus errores en la educación de tus hijos… Y estos son problemas que abordamos en otros artículos, en nuestros seminarios, y acerca de los cuales puedes encontrar mucha información en internet, y muy buenos libros también. Pero incluso esto tiene sus límites. Y a final de cuentas, en cualquier momento puedes hacer la vida más placentera y armónica para ti y para tu familia si solo comienzas a dejar ir todas tus pequeñas irritaciones con respecto a sus detalles desagradables.

Y si logras hacer eso, sucederá algo casi mágico.

Verás, para arreglar una máquina, debes buscar la pieza que no funciona y arreglarla, limpiarla o reemplazarla.

Pero no puedes arreglar una persona así… De hecho, la única manera de “arreglar” a alguien es que ellos mismos se arreglen. Todos tus esfuerzos por señalarles sus errores y “educarlos” no harán mucho más que convencerlos de que eres una persona malhumorada y de que los odias… Y nadie quiere hacerle caso a alguien que lo odia.

Y si comienzas realmente a fijarte en sus aspectos positivos, si intentas dejar de lado las críticas y los reproches al máximo que puedas, ellos lo notarán, aunque tarde un rato… Y si sienten tu esfuerzo y tu apreciación real, sentirán una libertad de ser como son… Y les comenzarán a dar ganas de ser mejores para ti.

Y podrán pasar todos juntos una navidad mucho, mucho más agradable.

 

¡Felices Fiestas!

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