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Equipos de alto rendimiento: Mito vs realidad

La gente piensa que un equipo altamente efectivo es un equipo que siempre la pasa bien, que son todos amigos y que nunca tienen problemas.

Eso es una percepción natural o tal vez incluso una proyección de lo que a todos nos gustaría tener en nuestro equipo de trabajo. Pero la verdad es un poquito diferente.

 

Un equipo de alto rendimiento consigue resultados. Eso es todo.

 

Los factores que llevan a este resultado son el tema de este artículo. Pero primero, hablemos un poco de tres cosas que pareciera que importaran, pero que no importan.

 

1. No importa que sea un equipo de profesionales

Esta declaración puede no tener sentido, pero deja que te la explique antes de que dejes de leer.

Cuando digo “profesional”, me refiero a alguien con título y experiencia en una cierta carrera. Alguien profesional en contaduría o administración de empresas, por ejemplo. Y como hemos dicho en Performia muchas veces, aunque un título o una carrera pueden ser bastante valiosas en ciertas situaciones, nunca son una garantía real de productividad… Ni son realmente vitales para un equipo que funciona bien.

Un equipo de alto rendimiento puede estar conformado por profesionales, igual que puede estar conformado por novatos que no tienen un solo diploma en su pared.

 

2. No importa que sean amigos

Tener un equipo en el cual te llevas bien con todos definitivamente hace el trabajo mucho más ameno. Pero la realidad es que es algo completamente innecesario, si lo que buscas es tener resultados, éxito y prosperidad.

El ejemplo clásico de esto, que puede que incluso ya conozcas, es el dúo detrás de la serie de televisión MythBusters (Cazadores de mitos). En la serie se ponen a prueba mitos de todo tipo a través de matemáticas, ingeniería y experimentación en la vida real. Y por mucho tiempo, la serie estuvo a cargo de dos personas, Adam y Jamie.

Los dos eran un dúo increíble, rebotaban ideas, coordinaban, competían cuando eran necesario, e hicieron que la serie fuera un éxito rotundo. Nunca se peleaban, no… pero si le preguntas a cualquiera de los dos, te dirán que jamás fueron amigos. Nunca salieron a cenar juntos, nunca pasaron tiempo juntos fuera del set de televisión, y casi ni hablaban fuera del trabajo. Sus personalidades simplemente eran demasiado diferentes para ser amigos.

Y esto ni siquiera significa que no la pasaran bien en su trabajo. ¡Sí que lo hacían! Pero no porque fueran amigos. Y esa amistad no era realmente necesaria para que hicieran un trabajo excelente juntos, ni es necesaria en ningún equipo de alto rendimiento.

 

3. No importa que estén siempre ocupados

Es verdad que un equipo de alto rendimiento hace mucho trabajo, pero esto no necesariamente significa que nadie tenga tiempo libre.

Que el equipo sea de alto rendimiento significa que se termina mucho trabajo y a menudo que se termina mucho más rápido de lo usual. Por lo tanto, aunque el equipo puede llevar a cabo muchas más tareas que un equipo normal, a menudo no están tan ocupados como pensarías.

En Performia lo decimos a menudo, pero nunca viene mal recordarlo: Estar ocupado no significa ser productivo. Y un equipo de alto rendimiento no tiene que estar ocupado.

 

Entonces, ahora que ya sabes qué no hace a un equipo de alto rendimiento, pasemos a mirar los factores que sí hacen una diferencia.

 

1. Organización

Un equipo de alta eficiencia se conforma de individuos que saben exactamente qué deben hacer, cómo lo deben hacer, cuándo lo deben hacer y a quién se lo deben entregar. No hay confusión en su trabajo.

Si alguien no sabe qué es lo que tiene que lograr hoy, ¿cómo esperas que sea eficiente?

Los roles, los propósitos y los productos finales valiosos tienen que estar siempre muy bien definidos en un equipo de alto rendimiento. Tener un buen organigrama siempre es un plus enorme. Y aunque hay equipos pequeños que no tienen toda esta organización por escrito, incluso en estos casos verás que un equipo de alto rendimiento tiene la capacidad de analizar muy rápidamente cuál es el problema a resolver, o cuál es el resultado a conseguir, y luego repartir tareas, organizar el trabajo, y ponerse manos a la obra.

 

2. Compatibilidad

Como mencioné antes, no necesitas ser amigo de tus colegas para ser efectivo, pero sí necesitas tener una cierta compatibilidad en términos laborales.

Las personas que trabajan bien como equipo, a menudo trabajan a la misma velocidad o a una velocidad similar. Son personas que no se bloquean entre sí y que de hecho a menudo sacan lo mejor de sí al estar en equipo. Son personas que tienen una comprensión similar o idéntica de cuál es su resultado, cómo y cómo llegar a él… Pero sobre todo, saben cuál es su propósito como equipo. Y este es el último punto.

 

 

3. Un propósito en común

Finalmente llegamos a lo que considero que es el punto más importante de esta lista. Un equipo de alto rendimiento debe tener un propósito en común. Todos los integrantes del equipo deben conocer el propósito del grupo, y deben comprenderlo de la manera exacta como lo entienden todos los demás.

Lo mínimo necesario para tener un equipo efectivo es que todos vayan a por la misma meta. El propósito en común es lo que permite esto. Sin un propósito en común, tienes un arado con dos bueyes que tiran en direcciones opuestas.

Es increíble cuánto de los puntos anteriores es facilitado inmensamente por tener un propósito en común.

Y por supuesto, entre más fuerte y valioso sea el propósito, mejor. Por esto es que un propósito como “hacer mucho dinero” no suele funcionar muy bien. Para casi toda la gente es un propósito real, pero para la mayoría sencillamente no es muy motivador, importante o emocionante.

Si te llevas algo de este artículo, que sea esto. Si no tienes un propósito fuerte en tu empresa, encuéntralo y defínelo. Y si lo tienes y no lo has compartido, hazlo y asegúrate de que todos lo conozcan y comprendan muy bien.

Por más de que muchas personas en la sociedad moderna entiendan las empresas como máquinas de hacer dinero, si eres empresario, sabes que esto no es toda la verdad.

O al menos eso espero.

¡Buena suerte!

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