Lider Equipo

Cómo reconocer a un buen trabajador

Cada gerente y líder tiene una opinión sobre cada uno de los miembros de su equipo. Y como somos seres humanos, estas opiniones vienen de un conjunto muy amplio y complejo de factores, de los que no estamos racionalmente conscientes. Y, como somos seres humanos, esta opinión inevitablemente afecta todas nuestras decisiones en términos laborales también: A quién ascender, a quién despedir, a quién ofrecerle un cambio de cargo, a quién encargarle ese proyecto difícil o quién merece un aumento.

El problema es obvio: Los factores que hacen que alguien nos caiga bien se sobreponen bastante poco con los factores que hacen que alguien sea un buen elemento en un equipo de trabajo.

Tanto así que el hecho de que “el jefe solo asciende a los lamesuelas” es una idea común hace al menos dos o tres décadas, a pesar de que, la mayor parte del tiempo, los jefes simplemente ascienden a la persona que consideran mejor para recibir ese ascenso. Simplemente que esa impresión está profundamente influenciada por un montón de cosas que no tienen nada que ver con qué tan bueno será alguien para asumir un cierto cargo.

Entonces, en el ánimo de ayudarte a tomar mejores decisiones como jefe a la hora de tomar decisiones con respecto a tu personal, quiero darte un par de pautas a seguir.

 

1. Ignora qué tan bien te cae la gente.

Esto está algo implícito en la introducción de este artículo, pero es muy importante subrayarlo y volverlo a subrayar: ¡Tus afinidades personales no deben influir en tus decisiones ejecutivas!

Es muy difícil ser verdaderamente imparcial con la gente, pero es tu deber como líder hacer tu mejor esfuerzo para serlo. Si no estás seguro de tu juicio, puedes pedirle ayuda a alguien de confianza que pueda ver la situación con algo más de imparcialidad, o al menos te permita ver el otro lado de la discusión.

Pero recuerda: La decisión final debería ser siempre tuya. Y te voy a explicar por qué:

 

2. No pidas votaciones ni sigas opiniones populares.

La democracia es una idea muy noble, y probablemente sea una mejor forma de gobierno para un país que una monarquía, pero aún así tiene defectos muy marcados.

La gente, como grupo, tiende a solo estar de acuerdo en el “Mínimo común denominador”. El aspecto más negativo, la opinión más pesimista y la solución más complicada tienden a ser las cosas en las que un concejo se pone de acuerdo. Y probablemente ya has tenido la experiencia: Basta tener a una persona problemática en un grupo, y automáticamente nada excepto lo que proponga esta persona podrá ser logrado jamás. La democracia es generalmente capaz de limitar las decisiones ridículamente malas (como esas en las que muchos reyes y dictadores tarde o temprano comienzan a caer), pero también limita tremendamente muchas soluciones simples y directas que casi siempre serían mucho más efectivas en la mayoría de aspectos, que sus contrapartes elegidas por comité y con 200 páginas de parágrafos y condiciones.

La democracia es un predecesor casi garantizado de burocracia, complicaciones, y soluciones rebuscadas. Y lo que queremos son decisiones simples, claras y objetivas. Un solo individuo tiene

Y además, tú no manejas un país: manejas una empresa o un equipo, e idealmente tomas decisiones directas solamente con relación a una o dos docenas de personas.

Y en esta situación, ¿quién será responsable de lo que pase dentro de tu equipo? “Los miembros del concejo” o “los empleados” nunca pueden tomar responsabilidad como grupo. El que tiene que tomar la responsabilidad, y asegurarse de que las cosas salgan bien, siempre tiene que ser UN individuo. Y el que toma responsabilidad por tu equipo, eres tú.

Así que toma en consideración la opinión popular y los consejos de personas de confianza.

Pero al final siempre pon tu propio criterio por encima de todo lo demás.

 

3. Mira la producción real

Si me conoces, o conoces a Performia, ya esperabas esta repuesta.

En todas las situaciones donde una opinión no es suficiente, no debes buscar más opiniones (como con una votación), debes buscar hechos en los que basar tu decisión.

Y por eso es tan importante tener indicadores, buenos estándares de medición de producción, y métricas objetivas para cada persona y cada área. El trabajo puede tener muchos matices, pero el resultado, si está bien definido y bien medido, es un hecho real en el que puedes basar tus decisiones.

¿Quiénes merece un aumento de salario? ¡Pues las personas que más producen, evidentemente!

Por supuesto, siempre es importante contar con observación real del entorno donde se miden estos indicadores, y un buen criterio para juzgar cuáles números son significativos y cuáles no tanto. Pero si tomas tus decisiones basándote en indicadores, vas por buen camino.

 

4. Usa periodos de prueba

Esta es una herramienta que toda empresa tiene a disposición, pero demasiado pocas la usan.

Si quieres comprobar que alguien sea bueno para un cargo, dale las funciones del cargo por uno, dos o tres meses, y observa muy bien qué pasa. Lo puedes usar con nuevas contrataciones, con cualquier tipo de ascenso, con reestructuraciones, con todo. Y si ideas un buen acuerdo, lógico y con el que tu trabajador también pueda estar de acuerdo, entonces el mismo acuerdo te puede ayudar a filtrar un poco quién tiene madera para un cargo difícil y quién no.

Úsalos, junto con las otras tres pautas que te di aquí, y podrás tomar decisiones mucho más objetivas. Probablemente te equivoques de vez en cuando a pesar de ello. Somos humanos a pesar de todo. Pero tu probabilidad de acertar será mucho, mucho mayor, y te permitirá ahorrarte mucho dinero, trabajo, y dolores de cabeza.

¡Mucha suerte!

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